Theology

El Evangelio es Buenas Nuevas, no buenos consejos

Es cierto que el cristianismo puede mejorar nuestra vida y fomentar la cohesión social. Pero lo más importante es que Jesús es nuestro Salvador.

Un hombre rezando en la iglesia.
Christianity Today March 18, 2026
Lucija Ros / Unsplash

El cristianismo está viviendo un momento especial en Occidente. Varios influenciadores y líderes intelectuales están haciendo públicas sus convicciones cristianas de una manera que habría parecido inimaginable hace apenas unos años. El autor Ross Douthat elogia la fe cristiana en las páginas del New York Times de manera firme y directa. Los cristianos en Reino Unido consideran que es posible que se pueda producir un avivamiento. Se están abriendo nuevas perspectivas para la evangelización y para involucrar a otros con la fe. Parece haber un sentimiento genuino de necesidad de un Dios trascendente, un Padre celestial, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Las afirmaciones de la fe cristiana están recibiendo un interés renovado y serio, alabado sea Dios.

Para muchos, este nuevo atractivo del cristianismo tiene que ver con su utilidad social y sus beneficios personales. Por ejemplo, el presentador de pódcasts Joe Rogan dijo que vivir según los «principios de Cristo» ha demostrado ser bueno y satisfactorio. El escritor agnóstico Derek Thompson ha llegado a la conclusión de que la religión «funciona un poco como un muro de contención para frenar la presión desestabilizadora del hiperindividualismo estadounidense». La periodista británica Louise Perry se convirtió después de considerar la ética sexual cristiana. «La perspectiva sociológica de [el cristianismo] es verdadera, y eso me resultó muy convincente», afirmó

¡Síguenos en WhatsApp y recibe novedades de CT en español en tu teléfono! 

Hasta cierto punto, podemos responder con un «amén» muy claro a estos impulsos. La percepción de Rogan sobre la utilidad de los principios que Jesús enseñó representa un reconocimiento de la sabiduría y autoridad de Jesús. La capacidad de la fe para informar y moldear nuestra vida en común es real. Las convicciones de la fe cristiana concuerdan con la realidad. La ley del Señor es agradable y útil; seguir a Jesús nos hace más humanos. No debería sorprendernos que haya beneficios tangibles y reales.

No obstante, como han señalado pensadores como el sociólogo Peter Berger, históricamente, cuando la fe cristiana es abrazada como un bien útil, los resultados son inevitablemente autodestructivos. Es decir, existe el riesgo de enfatizar la utilidad del cristianismo, y cuando eso sucede, corremos el riesgo de perder de vista una verdad muy simple sobre la fe cristiana: el Evangelio trae Buenas Nuevas antes que buenos consejos.

Esto es cierto tanto en cuanto al orden de secuencia como a la prioridad entre estas características. En el Evangelio de Mateo, Jesús comienza su ministerio en la tierra con el anuncio «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca» (4:17, NVI). Y en el Evangelio de Lucas, Jesús anuncia el comienzo de su ministerio recurriendo a las palabras de Isaías, describiendo su unción específicamente en términos de proclamación verbal (4:14–20). Estos discursos preceden a otras enseñanzas de Jesús, y al mismo tiempo, son el contexto de trasfondo de las mismas.

Como han señalado muchos académicos, la palabra que traducimos como «evangelio» tiene sus raíces etimológicas en la idea de un anuncio público. En griego, el término euangelion, o evangelio, está relacionado con las victorias militares. En el contexto de la fe cristiana, se convirtió en una proclamación del triunfo de Dios en la vida, muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo. El anuncio de Jesús sobre el reino de Dios enmarca toda su predicación, enseñanza y obras de poder.

Si bien la postura de abrirse a la sabiduría de Jesús como lo hizo Rogan es un paso en el camino, no obstante, esa sabiduría debe situarse —y mantenerse— dentro de esta secuencia completa de acontecimientos.

Las multitudes que seguían a Jesús a menudo reconocían que sus palabras tenían peso y autoridad. Sin embargo, con frecuencia su compromiso con Él era frágil y ambiguo. A menudo era momentáneo y estaba relacionado únicamente con los beneficios más tangibles de su presencia: el pan y los milagros. No demostraba un paso hacia un destino más definitivo. No reflejaba la aceptación de la declaración más amplia de Jesús ni el reconocimiento de su propia pobreza y necesidad desesperada. No era la voluntad de «calcular el costo», de someterse al camino de la Cruz y al señorío de Jesús. No reflejaba que hubieran recibido el euangelion en su totalidad.

Sin embargo, a menos que recibamos el euangelion de esa manera, no podemos vivir de acuerdo con los «principios de Cristo». A menos que aceptemos el Evangelio, seremos incapaces de vivir según los «principios de Jesús», y cualquier intento de hacerlo resultará infructuoso en nuestras vidas y sociedades. Por lo tanto, el orden correcto es aceptar las Buenas Noticias primero, y después los buenos consejos.

Esto también es una cuestión de prioridad: refleja la prioridad de la gracia en el evangelio. El Salmo 119 da testimonio de la bendición que ofrece la ley de Dios: felices son aquellos cuyas vidas se ajustan a ella. Pero aun el modelo del ministerio mismo de Jesús, en el que la proclamación del reino precede a su enseñanza y ministerio en general, refleja la trayectoria de Israel en el Antiguo Testamento. La ley es revelada en el Sinaí solo después de la liberación misericordiosa de Dios en el Éxodo. La ley, que instruye al pueblo de Israel en la verdadera libertad, es dada solo después de que Yahvé obró para liberarlos.

La ley es una bendición y fuente de vida porque surge en este contexto de la liberación de Dios y de la dependencia de Israel de él. Pero los seres humanos, frágiles y débiles como somos, somos incapaces de vivir de acuerdo con esa bendición por nuestros propios medios. Esto es lo que Martín Lutero identificó como el uso pedagógico de la ley: aunque la ley es una bendición y nos guía por el camino de la sabiduría, también expone nuestro pecado y nuestra necesidad de un salvador. Y es solo gracias al rescate de este Salvador que somos capaces de vivir según la ley y aprovechar sus beneficios evidentes.

Nuestra aceptación de las Buenas Noticias —nuestro reconocimiento humilde de Jesús como nuestro Salvador y nuestra aprehensión a él como aquel que trae el reino de Dios— es esencial para que podamos obedecer la ley de Dios. Para citar una frase del padre de la iglesia primitiva Ireneo de Lyon, el Evangelio es el medio por el cual «una sumisión y un afecto más completos hacia nuestro Libertador [han] sido implantados en nosotros». Este afecto que fue implantado en nosotros —el amor de Dios derramado en nuestros corazones— es un elemento necesario para que podamos beneficiarnos de las enseñanzas morales de Jesús y de las ventajas sociales de nuestra fe.

Al final de la notable novela de Douglas Coupland, La vida después de Dios, el narrador se da cuenta y revela: «Mi secreto es que necesito a Dios, que estoy enfermo y ya no puedo seguir solo». Es cierto que la cosmovisión cristiana tiene beneficios prácticos muy convenientes. Pero esta comprensión tan personal y vulnerable es lo que la iglesia, en colaboración con el Espíritu Santo, debe seguir proclamando y tratando de suscitar en nuestros oyentes.

Cuando nos acercamos con dependencia, reconociendo nuestra pobreza y necesidad (Mateo 5:3), recibimos la gracia, el favor inmerecido de Dios, de tal manera que el Espíritu nos da el poder para vivir de acuerdo con la ley (Tito 2:11–12; Efesios 2:8–10; Ezequiel 36:26–27). El gozo, la gratitud y el amor por nuestro Salvador son fuerzas mucho más poderosas y sostenibles para la obediencia que un reconocimiento desapasionado de los beneficios tangibles de un sistema de orden moral particular (Juan 14:15). Solo cuando somos empoderados por la gratitud, el asombro y la alabanza a Dios podemos entrar de manera plena y sostenible en el buen camino de Cristo.

Las personas acuden a Jesús de muchas maneras diferentes. Es maravilloso cuando vemos a otros ser atraídos a nuestra fe por un nuevo reconocimiento de que Cristo enseña una forma mejor de vida y más humana. Sin embargo, la iglesia debe orar por un reconocimiento más profundo del Evangelio en su plenitud, e insistir en ello. Es cierto que Jesús enseña y encarna el camino de cómo ser humano: un camino bueno, verdadero y hermoso. Pero lo más importante es que Él es nuestro Redentor y Salvador, quien nos capacita y ayuda para que vivamos en ese camino.

Peter Coelho es rector de la Iglesia de la Ascensión, una parroquia anglicana en Pittsburgh, Estados Unidos.

Para recibir notificaciones sobre nuevos artículos en español, suscríbete a nuestro boletín digital o síguenos en WhatsApp, Facebook, X, Instagram o Telegram.

Novedades

El Evangelio es Buenas Nuevas, no buenos consejos

Peter Coelho

Es cierto que el cristianismo puede mejorar nuestra vida y fomentar la cohesión social. Pero lo más importante es que Jesús es nuestro Salvador.

News

Mientras Cuba carece de combustible, alimentos y electricidad, los cristianos se esfuerzan por brindar ayuda

Hernán Restrepo

El reciente bloqueo petrolero promovido por el presidente Donald Trump agravó la situación ya de por sí desesperada en el país comunista.

Las operaciones de ICE han sido devastadoras para algunas iglesias latinas

Samuel Rodriguez

Uno de los líderes cristianos hispanos en Estados Unidos testifica acerca del efecto asolador de las políticas de inmigración en la vida de la iglesia.

Estos cuerpos no son nuestros

Kyle Wells

Nuestras posturas políticas con frecuencia pasan por alto el enfoque de las Escrituras sobre el cuerpo y la naturaleza.

Review

No podemos ganar a las personas para Cristo si no entendemos su cultura

Robert Canfield

Un misionólogo veterano comparte las lecciones que ha aprendido sobre cómo llevar el Evangelio a contextos distintos al nuestro.

Irán después del ayatola Jamenei

Mark Tooley

Oremos para que el pueblo iraní tenga esperanza verdadera de un futuro pacífico sin represión sistémica.

News

Las iglesias de Guadalajara sintieron los efectos de la violencia de los cárteles tras el asesinato de El Mencho

Franco Iacomini

Los cristianos de México hacen un llamado a la paz y a la oración tras la violencia que se desató el domingo en gran parte del país.

Apple PodcastsDown ArrowDown ArrowDown Arrowarrow_left_altLeft ArrowLeft ArrowRight ArrowRight ArrowRight Arrowarrow_up_altUp ArrowUp ArrowAvailable at Amazoncaret-downCloseCloseEmailEmailExpandExpandExternalExternalFacebookfacebook-squareGiftGiftGooglegoogleGoogle KeephamburgerInstagraminstagram-squareLinkLinklinkedin-squareListenListenListenChristianity TodayCT Creative Studio Logologo_orgMegaphoneMenuMenupausePinterestPlayPlayPocketPodcastprintRSSRSSSaveSaveSaveSearchSearchsearchSpotifyStitcherTelegramTable of ContentsTable of Contentstwitter-squareWhatsAppXYouTubeYouTube