Cuando se dio a conocer que agentes federales de inmigración habían disparado y dejado sin vida a Alex Pretti este sábado en Minneapolis, un grupo de pastores evangélicos hispanos se encontraban reunidos en el sótano de una iglesia en la zona.
El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, tenía planeada una reunión con los pastores para conversar sobre los protocolos de seguridad en sus iglesias; sin embargo, sus planes cambiaron rápidamente. Se dirigió lo más rápido posible al lugar del tiroteo.
«Ahora están allá afuera tratando de mantener el orden tras el desorden que el gobierno federal ha provocado», dijo Sergio Amezcua, pastor de la iglesia Dios Habla Hoy, en cuya iglesia se suponía que la reunión tendría lugar. Amezcua, que en su día fue partidario de Trump, ahora dice que los votantes latinos se sienten «traicionados».
Los pastores se tomaron de las manos en círculo para orar. Una mujer que estaba allí lloró en voz baja: «Dios, te necesitamos. Necesitamos que nos ayudes».
«Sabemos que Tú nos ves», oró.
La administración Trump ha mencionado un fraude en la comunidad somalí como justificación para su reciente presencia en la zona de Minneapolis conocida como las «Ciudades Gemelas»; sin embargo, la mayoría de esos residentes son ciudadanos estadounidenses.
Los cristianos que ayudan a los inmigrantes en la zona compartieron con CT que las operaciones de control se han dirigido en gran medida a la comunidad hispana. Entre los detenidos, los agentes de la Patrulla Fronteriza y del ICE (por sus siglas en inglés, Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) han detenido a inmigrantes legales, así como a ciudadanos estadounidenses y refugiados con estatus legal.
La situación ha despertado un gran temor entre las minorías raciales de las Ciudades Gemelas, puesto que perciben que el sistema estadounidense que controla los trámites de inmigración y asilo, e incluso obtener la ciudadanía, ya no ofrece una protección significativa para evitar una detención degradante o violenta.
Aunque la tensión en las Ciudades Gemelas es casi palpable, los agentes del ICE no son visibles en todas partes. Sin embargo, los habitantes de Minnesota que vigilan o protestan pacíficamente contra el ICE sí lo son, incluso con las temperaturas árticas de la semana pasada. En los barrios donde el ICE es más activo, se oyen los inquietantes silbidos de los observadores del ICE que alertan a los residentes de la presencia de agentes de inmigración. Una evangélica entrevistada por CT dijo que ve los silbidos como una forma de meter a los niños en casa antes de que se produzcan enfrentamientos violentos.
El pastor Héctor Andrade, de la Comunidad Cristiana Twin Cities, dijo a CT que la mayoría de las personas de las iglesias latinas que conoce se han ido. Incluso los residentes legales no quieren reunirse con otros en sus casas. Muchas personas evitan salir a los supermercados por miedo a que las aborden en las calles. Andrade ahora lleva su pasaporte consigo a todas partes.
«Esto es demasiado grande para nosotros. Es abrumador», dijo. «Hay una sensación de impotencia».
Desde el piso de arriba de la iglesia Dios Habla Hoy, los voluntarios cargaban cajas de comida a 26 grados bajo cero (-15 °F) hasta los coches que esperaban en el estacionamiento. Esta iglesia, con el apoyo de muchos voluntarios no cristianos, ha estado entregando comida seis días a la semana a miles de familias inmigrantes que se quedan en casa a causa del miedo. Dos días antes, la iglesia había capacitado a 600 nuevos voluntarios para la distribución de alimentos, con una lista actual de 28 000 personas que reciben comida.
Una sala de la iglesia estaba llena de pañales, otra repleta de papel higiénico. En las Ciudades Gemelas, los vecinos también apilan suministros para los inmigrantes en otras iglesias, así como en restaurantes y cafeterías, en escenas que parecen las de una comunidad que se recupera tras un desastre natural.
En solo unas semanas, las iglesias han creado una extensa red informal para la entrega de alimentos a las familias inmigrantes. El sábado, una iglesia evangélica de Minneapolis entregó alimentos a 60 hogares. Los cristianos también están recaudando fondos para pagar el alquiler de los inmigrantes confinados en sus casas.
Estos voluntarios han adoptado medidas de seguridad para garantizar que los agentes del ICE no los sigan desde el lugar de distribución de alimentos hasta las casas de los inmigrantes.
Debido al aumento de la preocupación por la seguridad, algunos de ellos solicitaron el anonimato para hablar con CT sobre su trabajo.
Un pastor evangélico, residente de Minnesota de toda la vida, que pidió el anonimato para garantizar la protección de la identidad de sus feligreses, todos los días ha estado llevando en su coche al trabajo a dos miembros hispanos de su pequeña iglesia para que no vayan solos. Son inmigrantes legales. También lleva en su coche a una de las amigas de su hija a la escuela después de que los agentes del ICE se presentaran una mañana en su parada de autobús.
«En este momento, la comunidad hispana tiene una gran sensación de peligro, y con razón», dijo. «Estas son las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas. ¿Qué podemos hacer para ayudarlas?».
Es muy cauteloso cuando lleva a sus feligreses: respeta estrictamente los límites de velocidad y desactiva los servicios de localización de su teléfono. Antes de dejar a los pasajeros, mira hacia todas partes y examina los alrededores en busca de agentes del ICE.
«Nunca esperé que algo así sucediera en Estados Unidos», dijo. «Ahora los cristianos tienen la obligación de preguntarse: “¿Qué significa amar al extranjero?”».
CT confirmó que algunas iglesias hispanas de las Ciudades Gemelas ya no se reúnen en persona. Hoy en día, la iglesia Dios Habla Hoy cierra sus puertas para los servicios de culto y solo les permite la entrada a los feligreses conocidos. Amezcua dijo que la iglesia tiene ahora unos 80 feligreses, en comparación con los 500 que tenía antes.
Una mujer evangélica, madre de cuatro hijos, le dijo a CT que lleva todos los días a seis niños hispanos de su barrio al colegio porque sus padres no se sienten seguros enviándolos a pie a la escuela o a la parada del autobús. También ha firmado un formulario de delegación de la autoridad parental (DOPA) en el que se compromete a cuidar temporalmente de dos niños inmigrantes si su madre es deportada. Las iglesias de la ciudad han estado ayudando a las familias a certificar los formularios DOPA, y los propios feligreses se están inscribiendo para acoger a los niños según sea necesario.
Además de repartir comida, las iglesias están llevando a los inmigrantes a citas médicas urgentes. El sábado, un voluntario llevó a un niño pequeño a una cita médica, mientras que otros vigilaban los alrededores del consultorio del pediatra para asegurarse de que los agentes del ICE no intentaran llevarse al niño.
Una agencia evangélica local de reasentamiento de refugiados, Arrive Ministries, ha estado coordinándose con otro grupo, The Advocates for Human Rights, para proporcionar representación legal de emergencia a personas que nunca esperaban ser detenidas: refugiados con estatus legal; es decir, personas reasentadas tras años de investigación.
Rebekah Phillips, codirectora ejecutiva de Arrive, le dijo a CT que la organización está preocupada por los informes que ha recibido de sus clientes refugiados sobre las condiciones de su detención en las últimas dos semanas. «Son historias muy difíciles de escuchar», afirmó.
Arrive, que ahora opera con las puertas cerradas, está viendo un creciente interés por parte de iglesias de la zona que antes no participaban en el apoyo a la inmigración. El personal le informó a CT que, desde que comenzaron las redadas federales, 35 iglesias que antes no colaboraban con Arrive le han solicitado a la organización sesiones informativas.
«Lo que el gobierno está haciendo aquí es realmente muy malo, y eso lo dice un pastor que pensaba que esta administración iba a ser buena para nuestra comunidad», dijo Amezcua, de la iglesia Dios Habla Hoy. «Es una pesadilla de la que queremos despertar pronto».