Ideas

La frase de C. S. Lewis que podría cambiar tu vida 

Editor in Chief

Aslan es un personaje de ficción, pero el verdadero León de Judá nos recuerda que hemos sido perdonados.

Christianity Today June 9, 2025
Ilustración de Christianity Today / Fuente de imágenes: WikiArt / Unsplash

Al pasar por la esquina de la mesa del comedor, oí a uno de mis hijos leer en voz alta El león, la bruja y el ropero, de C. S. Lewis. Me detuve y escuché, sabiendo lo mucho que significaban para mí los libros de Narnia. Estaba en medio de una frase, leyendo rápido y a punto de pasar al siguiente párrafo. Me acerqué a él y le dije: «Detente. Vuelve a leerlo. Es la frase más importante del libro». 

No sé si siempre diré que es la frase más importante del libro, porque podría argumentar que hay al menos una docena de opciones. Pero diría que es la frase más importante para nosotros en este momento. Incitado por la Bruja Blanca y su gusto por los dulces turcos, Edmund había traicionado a sus hermanos, y después de todo un relato que llevaba al lector a despreciar al mocoso traidor, Aslan, el león legítimo gobernante de Narnia, aparece y lleva a Edmund, avergonzado y derrotado, de vuelta con los demás. 

«Aquí está su hermano», dijo, «y no hay necesidad de hablarle sobre lo que ha pasado». 

Cuando un joven cristiano en dificultades viene a verme, rara vez es porque quiera burlarse de la santidad de la ética bíblica, como podría haber ocurrido al principio de mi ministerio. Ahora, estos torturados jóvenes están realmente tratando de hacer lo mejor que pueden para caminar con Cristo: confesando sus pecados, luchando contra la tentación y buscando vivir la vida que Jesús querría que vivan. 

Estos jóvenes cristianos a menudo asumen que los «verdaderos» discípulos pueden llevar un registro de su progreso en la santidad como se pueden contar las calorías en una aplicación para bajar de peso. En cambio, descubren que (como nos pasa a todos) cuanto más profundizan en el discipulado, más se dan cuenta de que su pecado es mucho peor de lo que pensaban. Muchos piensan que Dios está enojado con ellos, listo para decirles cuando se acerquen al trono de la gracia: «Vaya, vaya, mira quién se arrastra…». 

El corazón puede creer y la boca puede confesar cosas que el sistema nervioso aún no siente. A veces, esa parte de nosotros, a pesar de todo lo que aprendemos los domingos, entra en pánico y quiere comportarse lo suficientemente bien como para merecer el amor de Dios. Esto puede hacer que Juan 3:16 se sienta como un narrador de un anuncio que dice en voz alta: «De tal manera amó Dios al mundo», mientras que en voz baja dice rápidamente: «Queda prohibido su uso para fines ajenos a los establecidos. Aplican restricciones». 

Estos cristianos entonces dejan de orar, y a veces incluso detienen su alabanza y adoración hasta que logren «poner su vida en orden». Y, al igual que la adicción a la bebida, las drogas o los dulces turcos, la solución que creen encontrar solo empeora su problema. Muchos de ellos están abatidos, no solo por sus tropiezos actuales, sino también por la culpa de su pasado: las cosas que han hecho, las personas a las que han herido o las palabras que han dicho. 

La imagen que Lewis presenta en la escena de Edmund da justo en el centro del problema. En primer lugar, Aslan habla con Edmund en voz baja, lejos de la multitud. Lewis escribe: «No es necesario decirte (y nadie lo oyó) lo que Aslan le dijo, pero fue una conversación que Edmund nunca olvidó». 

Las palabras aquí se hacen eco de las palabras de Jesús después de la Resurrección en el jardín que se encontraba fuera de la tumba. Cuando Pedro todavía estaba angustiado por haber negado y abandonado a Jesús, el Señor le dijo a María Magdalena: «Ve a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes”» (Juan 20:17, NVI). Incluso después de su momento más bajo y fallido, Jesús no se avergonzó de llamarlos hermanos, de recordarles que Dios también era su Padre y que Él seguía siendo su Dios (Hebreos 2:11). 

«Aquí está su hermano, y no hay necesidad de hablarle sobre lo que ha pasado». Si pudiéramos sentir el peso de esa gloria —de quién lo dice y por qué lo dice—, veríamos todo el mundo iluminado con las Buenas Nuevas. Aslan es un personaje ficticio, por supuesto, pero hay un León de Judá real, y tal vez quiera recordarnos una verdad que hemos olvidado, quizás justo cuando más la necesitamos. 

Russell Moore es editor jefe de Christianity Today, donde dirige el Proyecto de Teología Pública.

Para recibir notificaciones sobre nuevos artículos en español, suscríbete a nuestro boletín digital o síguenos en WhatsApp, Facebook, Twitter, Instagram o Telegram.

Novedades

News

Mientras Cuba carece de combustible, alimentos y electricidad, los cristianos se esfuerzan por brindar ayuda

Hernán Restrepo

El reciente bloqueo petrolero promovido por el presidente Donald Trump agravó la situación ya de por sí desesperada en el país comunista.

Las operaciones de ICE han sido devastadoras para algunas iglesias latinas

Samuel Rodriguez

Uno de los líderes cristianos hispanos en Estados Unidos testifica acerca del efecto asolador de las políticas de inmigración en la vida de la iglesia.

Estos cuerpos no son nuestros

Kyle Wells

Nuestras posturas políticas con frecuencia pasan por alto el enfoque de las Escrituras sobre el cuerpo y la naturaleza.

Review

No podemos ganar a las personas para Cristo si no entendemos su cultura

Robert Canfield

Un misionólogo veterano comparte las lecciones que ha aprendido sobre cómo llevar el Evangelio a contextos distintos al nuestro.

Irán después del ayatola Jamenei

Mark Tooley

Oremos para que el pueblo iraní tenga esperanza verdadera de un futuro pacífico sin represión sistémica.

News

Las iglesias de Guadalajara sintieron los efectos de la violencia de los cárteles tras el asesinato de El Mencho

Franco Iacomini

Los cristianos de México hacen un llamado a la paz y a la oración tras la violencia que se desató el domingo en gran parte del país.

News

Las iglesias que lucharon por el debido proceso en Estados Unidos

Andy Olsen

Un inmigrante ecuatoriano con estatus legal fue retenido injustamente. Líderes religiosos de todo el país unieron fuerzas para pedir su liberación.

Apple PodcastsDown ArrowDown ArrowDown Arrowarrow_left_altLeft ArrowLeft ArrowRight ArrowRight ArrowRight Arrowarrow_up_altUp ArrowUp ArrowAvailable at Amazoncaret-downCloseCloseEmailEmailExpandExpandExternalExternalFacebookfacebook-squareGiftGiftGooglegoogleGoogle KeephamburgerInstagraminstagram-squareLinkLinklinkedin-squareListenListenListenChristianity TodayCT Creative Studio Logologo_orgMegaphoneMenuMenupausePinterestPlayPlayPocketPodcastprintRSSRSSSaveSaveSaveSearchSearchsearchSpotifyStitcherTelegramTable of ContentsTable of Contentstwitter-squareWhatsAppXYouTubeYouTube