Al enfrentar una posible enfermedad terminal
A MARY WILLIS SHELBURNE, 17 DE JUNIO DE 1963
El dolor es terrible, pero ciertamente no necesitas sentir miedo también, ¿no crees? ¿No te parece que puedas ver la muerte como una amiga y una liberadora? Si lo haces, te estarás despojando de ese cuerpo que te está causando tormento, es como quitarse un cilicio de penitencia o salir de un calabozo. ¿Qué hay que temer? Llevas mucho tiempo intentando (como ninguno de nosotros) llevar una vida cristiana. Tus pecados han sido confesados y absueltos. ¿Ha sido este mundo tan bondadoso contigo como para que te cause pesar dejarlo? Hay cosas mejores por delante que cualquier cosa que dejemos atrás.
Recuerda que, aunque batallamos con ciertas cosas porque nos causan miedo, a menudo es al revés: tenemos miedo porque batallamos. ¿Estás luchando, resistiéndote? ¿No crees que Nuestro Señor te dice: «Paz, hija, paz. Relájate. Déjate llevar. Debajo están los brazos eternos. Déjate llevar, yo te sostendré. ¿Tan poco confías en mí?».
Por supuesto, es posible que este no sea el final. De ser así, haz que sea un buen ensayo.
Sinceramente, (uno que como tú, es un viajero cansado, cerca del final del viaje)*
*Lewis falleció unos cinco meses después de que escribiera esta carta. La destinataria vivió 12 años más.
Al afrontar el deterioro físico y mental
A MARY WILLIS SHELBURNE, 28 DE JUNIO DE 1963
Creo que la mejor manera de afrontar la debilidad mental y la total inmovilidad es someterse a ella por completo. No intentes concentrarte. Finge que eres un lirón o incluso un nabo. Pero, por supuesto, sé que a los hombres les resulta más fácil aceptar la inmovilidad que a las mujeres. Somos el sexo menos activo. Piensa en ti misma simplemente como una semilla que espera pacientemente en la tierra, que está esperando el momento en el que brote como una flor, en el momento indicado por el Jardinero, cuando brote hacia el mundo real, el verdadero despertar. Supongo que toda nuestra vida actual, vista desde ese lugar, nos recordará a cuando nos despertamos a medias y somnolientos. Por ahora estamos aquí, en la tierra de los sueños. Pero el canto del gallo está cerca. Está más cerca ahora que cuando empecé esta carta.
La ‘diversión solemne’ cuando el final está cerca
A LA HERMANA PENÉLOPE, 17 DE SEPTIEMBRE DE 1963
Me desperté inesperadamente de un largo coma —y tal vez fue por las oraciones casi continuas de mis amigos—, pero habría sido un paso magníficamente fácil, y uno casi (pero nella sua voluntade e nostra pace*) lamenta que le cierren la puerta en las narices. ¿Deberíamos honrar a Lázaro en lugar de a Esteban como el protomártir? Ser traído de vuelta y tener que volver a pasar por todo el proceso de morir otra vez fue bastante difícil.
Si tú mueres primero, y si se permiten las «visitas a la prisión», ven a buscarme al purgatorio.
Todo esto realmente es bastante divertido —una diversión solemne—, ¿no te parece? **
*«En su voluntad está nuestra paz».
**C. S. Lewis falleció el 22 de noviembre de 1963.
Este es un extracto de Letters on Living the Faith, de C. S. Lewis. Traducido y publicado con permiso de HarperOne, un sello editorial de HarperCollins Publishers. Copyright 2026.