Cuando la misericordia de Dios parece una mala noticia

Cuando nos sintamos abrumados por la oscuridad que nos rodea, recordemos que nuestro Dios es paciente.

Christianity Today February 7, 2024
Forgiven Photography / Lightstock

Moisés conocía bien la paciencia de Dios. Imploró por Israel cuando ellos traicionaron al Señor con el becerro de oro. Durante años bregó con las quejas y la obstinación de los israelitas en el desierto. Ellos «provocaban al Santo de Israel» (Salmo 78:41), y aun así Dios los toleró, conteniendo su ira y negándose a aniquilarlos (Isaías 48:9). La paciencia de Dios es un distintivo definitorio y central de su carácter.

Sin embargo, esto no siempre fue un consuelo para Moisés. En vez de tener que seguir luchando con las quejas y los pecados de su pueblo, le pidió a Dios que lo matara de una vez (Números 11:15).

Moisés no está solo al sentir esta frustración. Enervado por el éxito de los que quebrantan la ley, los ladrones y los idólatras, el salmista pregunta: «¿Hasta cuándo habrán de ufanarse los malvados?» (Salmo 94:3). David exclama un lamento similar frente a las burlas de sus enemigos (Salmos 13:1). Abrumado por la oposición, se pregunta si acaso Dios saldrá a defenderlo. En las Escrituras, el pueblo de Dios encuentra consuelo en la paciencia de Dios con la misma frecuencia con la que se encuentran sorprendidos y molestos a causa de la misma.

Mi propia impaciencia con la paciencia de Dios bien podría ser una de las características que definen mi vida. Me preocupo y me pongo nervioso cuando veo una falsa enseñanza en la iglesia, ya sea el evangelio de la prosperidad o las herejías gnósticas modernas. Me obsesiono con las disputas que hay en medio de nosotros, así como la lucha continua por la reconciliación racial y la santidad. Me pregunto: ¿Por qué Dios permite que este desorden persista?

La sabiduría de Dios en la cruz a menudo nos parece locura (1 Corintios 1:18). En esencia, la cruz es una señal de la paciencia de Dios. Él no cuenta nuestros pecados, y no nos condena como nos merecemos (Romanos 3:25).

De hecho, la paciencia está conectada lingüística y conceptualmente a la pasión (passio). En la pasión de Jesucristo en la cruz, vemos la paciencia concreta de nuestro Dios trino encarnado en la historia.

Cuando las congregaciones locales se sintieron tentadas a llevar vidas licenciosas, animadas por falsos maestros que les enseñaban que Cristo no regresaría, Pedro les recuerda:

Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan.
(2 Pedro 3:8-9, NVI)

Puede que Dios sea paciente, pero no se retrasa. Como Señor trascendente de todo el tiempo, Él ha declarado desde tiempos antiguos lo que está por venir (Isaías 46:10). Solo sus ojos observan todo el tapiz de la historia. Como seres regidos por el tiempo, a nosotros nos parecerá como si viéramos solo la parte de atrás: un tapiz deshilachado. Pero sus tiempos son perfectos.

Porque Dios es misericordioso, Él espera. Él no traerá el juicio de los últimos días sino hasta que el evangelio haya sido predicado a todas las naciones (Mateo 24:14). Y por eso, como explica Hermann Cremer: «La historia del mundo avanza bajo la paciencia de Dios» probada en la pasión de Jesucristo.

Pero Cristo no soportó pacientemente la cruz solo para llevar al mundo a la iglesia. También buscaba santificar a la iglesia en medio del mundo (1 Pedro 2:24). A su tiempo, Cristo cumplirá su promesa de presentar a su iglesia sin mancha y radiante a pesar de todas las apariencias externas (Efesios 5:25-27).

Tal vez sea por esto que Pablo fue capaz de perseverar en pro de la iglesia, de no rendirse frente a la calumnia, el rechazo y el pecado flagrante de diferentes congregaciones. A veces perdía la esperanza incluso de la vida misma (2 Corintios 1:8). Pero Pablo comprendía que su tarea era regar y plantar: solo Dios puede traer el crecimiento (1 Corintios 3:9).

A la luz de la resurrección, Pablo anima a la iglesia: «Manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano» (1 Corintios 15:58). Su mandato no es una rara incongruencia, sino la aplicación práctica de todo lo que ya ha sido antes: la resurrección está llegando, ¡no se rindan!

La fe en la resurrección nos infunde confianza en que nuestro Dios paciente —Aquel que esperó tres días en la tumba— tiene el poder de traer una cosecha de vida incluso cuando todo lo que vemos es un campo sembrado de muerte (1 Corintios 15:42-43).

Derek Rishmawy es doctorando en teología sistemática en la Trinity Evangelical Divinity School. Escribe en línea en derekzrishmawy.com.

Para recibir notificaciones sobre nuevos artículos en español, suscríbase a nuestro boletín digital o síganos en Facebook, Twitter, Instagram o Telegram.

Novedades

News

La violencia contra las iglesias en Estados Unidos sigue en aumento

Megan Fowler

Cities Church sufrió un ataque. Muchas otras han sido víctimas de alarmantes actos de agresión en años recientes. 

¿Cómo pueden los creyentes mayores apoyar mejor a la generación Z?

Claire Nelson, Olivia Voegtle, Elijah O’Dell y Hannah Davis

La próxima generación valora la mentalidad abierta y es muy escéptica con respecto a las instituciones religiosas. Sin embargo, no han descartado a Dios.

La gran omisión

En una cultura en la que las iglesias priorizan la conveniencia, hemos olvidado el rigor del aprendizaje bíblico.

Cómo podemos ser testigos fieles de Cristo en un contexto poscristiano

Darrell Bock

Debemos transmitir la verdad del Evangelio con respeto y estableciendo relaciones.

News

Familias de presos políticos venezolanos oran por su liberación

Hernán Restrepo

La presidenta interina propuso una ley de amnistía, sin embargo, cientos siguen en prisión.

News

En medio de la tensión en Minnesota, los cristianos ayudan a sus vecinos inmigrantes

Mientras la ciudad atraviesa una ola de detenciones por parte del ICE y el reciente asesinato de Alex Pretti, los creyentes llevan a los inmigrantes al trabajo y a sus citas médicas.

Dar siempre proviene de Dios

Sam Storms

La generosidad evoca gratitud hacia Dios porque surge de la gracia de Dios.

News

Cristianos proveen alimentos, medicinas y esperanza espiritual en la frontera entre Venezuela y Colombia

Hernán Restrepo en Cúcuta, Colombia

Tras la salida de Maduro, los ministerios en Cúcuta, Colombia, no saben si los migrantes venezolanos regresarán a casa o si muchos más huirán de su país.

Apple PodcastsDown ArrowDown ArrowDown Arrowarrow_left_altLeft ArrowLeft ArrowRight ArrowRight ArrowRight Arrowarrow_up_altUp ArrowUp ArrowAvailable at Amazoncaret-downCloseCloseEmailEmailExpandExpandExternalExternalFacebookfacebook-squareGiftGiftGooglegoogleGoogle KeephamburgerInstagraminstagram-squareLinkLinklinkedin-squareListenListenListenChristianity TodayCT Creative Studio Logologo_orgMegaphoneMenuMenupausePinterestPlayPlayPocketPodcastprintRSSRSSSaveSaveSaveSearchSearchsearchSpotifyStitcherTelegramTable of ContentsTable of Contentstwitter-squareWhatsAppXYouTubeYouTube